Nuevamente, días de lluvia
En una entrada anterior, escribí sobre la lluvia y el caos que ésta hace en Caracas, ciudad que se vuelve un desastre por la falta de desagües en sus calles y avenidas.
Sin embargo, hoy veo la lluvia distinto - será porque ya estoy en la oficina? - y lo que produce en mí es ese efecto de tranquilidad y sosiego; una calma que me transporta a recuerdos hermosos y otros que no son tan hermosos, un sentimiento de añoranza y tristeza que plaga mi mente y mi estado anímico del momento.
Es un día gris, de letardo para pensar en las tareas del trabajo y lo que se supone debemos dejar adelantado, sin embargo es un día perfecto para acostarse a dormir apurruñado con almohadas (o con alguien que le guste amapuchar, aprurruñar y hasta que te monten la patica encima jajaja) y sencillamente ver a través de la ventana como caen las gotas de lluvia poco a poco sobre el piso mojado.
Sin duda alguna para mí, es fascinante ver ese caer del agua lento, rápido, grueso o pequeño en la calle, la tierra, los árboles, plantas y flores... ese aroma a vivo que desprende la tierra húmeda luego que cayó el mega palo de agua; todo parece reverdecer, recobrar su estado y balance natural que nos dice que, efectivamente todo estará bien tras la tormenta.
Quién lo diría...
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Beso!