Relaciones: qué complejo es el ser humano
Hace un par de días, le dije a un amigo que me gustaba... este amigo es alguien con quien paso casi todo el tiempo restante a lo que es mi jornada laboral (sí, las 6 horas que quedan luego de las 5 cuando voy a clases).
Si bien es cierto que era algo que sentía desde hace un tiempo ya, prácticamente la confianza es tan grande que me permitió sentirme "segura" de decírselo, afrontando el miedo que siempre se tiene de manera dual: 1) el rechazo y 2) que las cosas cambien.
Que las cosas cambien... justamente quizá ese es el punto álgido de la cuestión, pues siempre que hay un grupo de amigos y una persona gusta de la otra pero no es correspondida, las cosas no suelen quedar como antes. Uno de los dos inevitablemente termina alejándose, aún y cuando uno promete no hacerlo, que las cosas no cambiaran, que todo seguirá normal. Y digo yo, qué tan difícil es mantenerse igual?
En mi caso particular, yo solita me metí en este enredo y así debo salir, no suelo actuar como la mayoría de las personas que sí cambian y se vuelven secos y distantes; yo no puedo. Para mí es fundamental seguir con todo como estaba antes, ya que esto es sólo un bache en el camino que, de caer, uno lo pasa y sigue con la vía que se tenía.
No digo que sea fácil, de hecho es un trabajo bastante difícil "programarse" para dejar de sentir que te gusta la persona y lo mejor del caso es que sí puede hacerse... lo que descalabra la vida es el hecho que la otra persona cambie por completo... Ese temor al vacío, al abismo que se apodera de uno como si estuvieses en la caída de la montaña rusa, ese golpe que uno se mete y a diario se pregunta "pero por qué?".
Particularmente, me duele en exceso cuando la persona cambia... no lo entiendo por más que me explique, jamás comprendo por qué decir que no se cambiará si lo van a hacer... me quitan algo muy mío, lo congelan con un frío de esos que hielan la piel y te entumecen los sentimientos, las sensaciones y emociones.
No todas las personas reaccionamos igual, sé quién soy y cómo actuar pero definitivamente, la torta la ponen cuando tratan de presumir cómo voy a reaccionar y de manera muy particular, me dicen cosas como si me conocieran de toda la vida. En efecto, no niego que soy algo transparente para reflejar mis emociones, pero no siempre actúo de acuerdo a lo que otros esperan.
A lo largo de los años, uno aprende a controlarse, a ser cada vez más racional y menos sentimental (a menos q toquen esa fibra que mueve el piso hasta del más reacio a sentir) y por ende, hay algo parecido a una jurisprudencia que me permite abordar la situación de otra forma.
Ahora lo que queda es algo de desolación mezclado con un poco de melancolía y aderezado con un toque de tristeza...
Las relaciones, mientras más simples más complejas se ponen.
Si bien es cierto que era algo que sentía desde hace un tiempo ya, prácticamente la confianza es tan grande que me permitió sentirme "segura" de decírselo, afrontando el miedo que siempre se tiene de manera dual: 1) el rechazo y 2) que las cosas cambien.
Que las cosas cambien... justamente quizá ese es el punto álgido de la cuestión, pues siempre que hay un grupo de amigos y una persona gusta de la otra pero no es correspondida, las cosas no suelen quedar como antes. Uno de los dos inevitablemente termina alejándose, aún y cuando uno promete no hacerlo, que las cosas no cambiaran, que todo seguirá normal. Y digo yo, qué tan difícil es mantenerse igual?
En mi caso particular, yo solita me metí en este enredo y así debo salir, no suelo actuar como la mayoría de las personas que sí cambian y se vuelven secos y distantes; yo no puedo. Para mí es fundamental seguir con todo como estaba antes, ya que esto es sólo un bache en el camino que, de caer, uno lo pasa y sigue con la vía que se tenía.
No digo que sea fácil, de hecho es un trabajo bastante difícil "programarse" para dejar de sentir que te gusta la persona y lo mejor del caso es que sí puede hacerse... lo que descalabra la vida es el hecho que la otra persona cambie por completo... Ese temor al vacío, al abismo que se apodera de uno como si estuvieses en la caída de la montaña rusa, ese golpe que uno se mete y a diario se pregunta "pero por qué?".
Particularmente, me duele en exceso cuando la persona cambia... no lo entiendo por más que me explique, jamás comprendo por qué decir que no se cambiará si lo van a hacer... me quitan algo muy mío, lo congelan con un frío de esos que hielan la piel y te entumecen los sentimientos, las sensaciones y emociones.
No todas las personas reaccionamos igual, sé quién soy y cómo actuar pero definitivamente, la torta la ponen cuando tratan de presumir cómo voy a reaccionar y de manera muy particular, me dicen cosas como si me conocieran de toda la vida. En efecto, no niego que soy algo transparente para reflejar mis emociones, pero no siempre actúo de acuerdo a lo que otros esperan.
A lo largo de los años, uno aprende a controlarse, a ser cada vez más racional y menos sentimental (a menos q toquen esa fibra que mueve el piso hasta del más reacio a sentir) y por ende, hay algo parecido a una jurisprudencia que me permite abordar la situación de otra forma.
Ahora lo que queda es algo de desolación mezclado con un poco de melancolía y aderezado con un toque de tristeza...
Las relaciones, mientras más simples más complejas se ponen.
Comentarios
Bueno, fren, qué decir cuando las palabras sobran, cuando sólo hace falta una mirada pa' entenderla y saber lo doloroso que es pasar por esto.. Sólo sepa que aquí toy, 24 horas, 7 días a la semana.
La quiero
Yo también la kiero muuuuuucho!