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la merma de la vida!
lunes 1 de junio de 2009
sábado 7 de junio de 2008
Noche sin sueños
Nunca hubo una noche más triste ni más larga que aquélla donde los sueños jamás llegaron por culpa de un error en mis palabras.Jamás pensé que de un solo golpe pudiese borrar la ilusión de ser feliz; no medí lo que con mis palabras fueron un puñal, una daga, y herí a quien menos deseaba.
Vacía… quedé inmersa en un abismo de soledad, en un terreno baldío al que ya no puedo llamar vida puesto que yo misma la maté, probablemente sin marcha atrás.
El sentimiento de desesperanza es terrible, carcome cada centímetro de mi ser, me impide sonreír; te desgarra las entrañas el hecho de sentir que el sol no salga nuevamente, que la risa no brote de tus labios como siempre, que el brillo en las estrellas de tus ojos se extinga irremediablemente.
Aquí no hay fórmulas mágicas, no puedo deshacer el pasado pero puedo actuar en el presente y mejorar el futuro; puedo tratar de volver a encender la llama que tontamente extinguí y de, alguna manera, recuperar aquello que me hace ser feliz y me impulsa cada día a creer que aún hay algo maravilloso en este planeta desierto que merece la pena vivir.
Puedo inventar mil excusas pero ninguna será suficiente para enmendar mi error, ninguna bastará siquiera en mi misma para sentir que hoy puedo ser yo cuando realmente si pudiese evitar vivir el ayer y ahora el hoy lo haría. No callo lo que fue, una malcriadez, una tontería porque a veces me siento como allí, sin ser vista.
Niña mimada que no piensa en las cosas, niña mimada que se siente atrapada… pero también se siente dispersa, triste, desolada porque la luz de su alegría se ha apagado.
Quiero devolver la sonrisa, sembrar nuevamente la esperanza, mantener encendida la llama y ver el brillo de las estrellas que iluminan el camino por donde debo seguir, aquéllas que me llevan a ser auténtica, a creer en los sueños, las ilusiones, la esperanza; aquéllas que me recuerdan que puedo querer tanto más que mi propia alma.
Horas después de la tormenta, no sé si llegó la calma… mi puerto está desolado, y sólo quiero gritar te amo, no sé si es tarde, no sé si es temprano, un perdón no basta para que sepas cuánto lo siento, cuanto te extraño, cuánto me he hecho y te he hecho daño.
Laberintos
No hubo una frase, una expresión, no quedó nada sólo desolación.Traté de ver qué era, por qué el invierno llegó en primavera, pero no pude porque el frío me entumeció, lo dedos, el pensamiento y hasta creo que paró mi corazón.
Caminé por el bosque tratando de recordar el camino de regreso a donde está la felicidad, pero está oscuro y me siento perdida en una inmensidad donde no basta usar mi lógica, seguir un sendero o ver los árboles marcados donde dejé huella para hacer menos difícil el regreso. Me perdí en mi propio camino de regreso, quién diría que esa sensación de desasosiego podía hacerme salir del sendero, de aquél prado donde las margaritas y los girasoles sonríen al sol, y éste a su vez irradia el brillo necesario para recordarme cómo resplandece tu mirada cuando estás cercano y sonríes.
Siento un vacío inmenso, abismal… tiemblo por dentro al tratar de recordar dónde dejé el valor para enfrentarme a las cosas, por qué en vez de hacerlo huyo y me refugio en este inmenso bosque, sola. A qué le temo exactamente? A un despertar sin volver a verte.
Es cierto, nosotros hacemos las cosas más complicadas, más difíciles porque siempre tratamos de evaluar cómo reaccionará la otra persona y subestimamos quiénes realmente son; hasta uno mismo es parte de esa subestimación a la que nos vemos tontamente forzados.
Aquí estoy, aquí me encuentro, nuevamente en un mar de cavilaciones personales, discerniendo la mejor manera de salir de este laberinto en el que poco a poco fui entrando, recuperando fuerzas para seguir a las luciérnagas que se han confabulado con mi duda y me guían hacia algún lugar en que mi nombre se escuche nuevamente y me permita salir de este zona que carcome mis pensamientos, ahoga mi recuerdo, amenaza a mis sentimientos.
Mientras tanto, me gustaría equivocarme una vez más y poder decir que tan sólo fue un sueño del que puedo despertar una vez que diga aquello que no debo callar, deshacerme de un nudo en la garganta que pide a gritos que se desate únicamente para recordarte que, no importa qué tan extraviada esté, mi miedo no supera lo mucho que te quiero mucho menos cuánto te adoro por ser parte de mis enredos, mis laberintos, mis sueños, mis sonrisas.
Tu mirada
Si pudiera perderme en el abismo de tu miradaLo haría con las ganas de quedarme encerrada,
Y ser parte de tus pensamientos,
Entrar en tus sentimientos
Para entender por qué te quiero como te quiero.
Tan sólo un segundo basta para ver
Todo lo que puedes hacer con tan solo aparecer
En el preciso instante en que mi risa te conjura
Y mis pensamientos te llevan hasta mi falta de cordura.
Y es justamente esa locura
Que me tienta a escribir,
A pensar, soñar y reír
Sin reparar en lo que tenga que vivir.
Tan sólo un segundo es suficiente,
Para recuperar aquello que no se siente,
Recordar que si estás aquí nada me duele
y que puedo reír libremente.
Eres mi mejor sonrisa
mi sensación de alegría
mi motivo para fastidiarte
agobiarte, enojarte, celarte, adorarte…
Destellos en la noche
Destellos intensos en la noche,Ráfagas de luz a mi alrededor
Un brillo que se acerca taciturno
Con sigilo en la oscuridad.
Pensé que sería un sueño,
Pero no, es cierto, es verdadero.
Puedo percibir la intensidad
De una luz que aumenta su brillar.
Puedo sentirla perfecta,
Dulce, cálida.
En el momento exacto,
En el lugar indicado.
Revuelve mis sentidos,
Juega con mis sensaciones
Revolotea en mi cabeza
Como una mariposa en primavera.
No quiero soltarla,
No quiero alterarla.
Quiero que me abrase con su brillo
Que me recuerde lo que es sentirse vivo.
Pero sin embargo,
El manto de la noche
Es más oscuro que el simple brillo
Que puede dar el lucero de mi estrella.
Aunque trate de luchar contra eso,
Siento que no puedo y me refreno.
Huyo hacia algún lugar, donde
No sea necesario dejar de brillar.
Nuevamente, es tiempo de despertar
Y quizá no dejarme engañar por lo que pueda soñar…
Sin aliento
Cómo no dejarme sin alientoSi la marea que me arrastra
Hacia el fondo del mar inmenso
Me hunde en su profunda calma
Caigo hasta pisar fondo
Llego a otro mundo,
Un universo paralelo que
Invita a respirar de nuevo
Dejas estupefactos mis sentidos
Mi mirada se pierde en la distancia de tus ojos,
Mis palabras se ahogan en tus suspiros,
Tu aroma inunda mi recuerdo,
Tu risa está tallada en mi memoria,
Donde mis manos alcanzan a tocar tus manos.
No sé dónde me encuentro,
Pero se hace familiar,
Como si hubiese estado aquí en un sueño
Esperando a ver quién es el dueño.
Camino por la orilla, recorriendo la arena
El chasquido del mar zigzaguea
Las olas revientan allí, cercanas a mis huellas
Con la simple intención de sólo rozar.
La espuma se disfraza para entrar aquí,
Para recordar con delicadeza a qué vine
Y jamás olvidar la imagen que tengo de ti,
Pues eres la razón de mi viaje hacia
Las profundidades de tu mirada,
Donde los suspiros se pierden entre sonrisas
Y el aroma de tu alegría llena el vacío de mi soledad
Para finalmente, tus manos alcanzar…
Para ti… por ti…
Un mundo de palabras cuando la noche calla
Cae la noche y con ella un manto oscuro que cubre las estrellas, disipa el sol para convertirlo en una luna nueva, de esas que brillan a través de las rejas de las ventanas, brindando sosiego al sueño de quienes aún no duermen.Aquí estoy, detrás de la computadora, nuevamente con mi confidente, escribiéndole todo aquello que pueda cruzar por mi mente; dejando llevar los dedos por un mar de letras impresas en teclas que transmiten mis pensamientos a esa hoja en blanco que veo frente la pantalla, a ver si consigo que el manto estelar se pose sobre mis ojos, cansados de ver cosas que no siempre alegran, entristecen.
Hay silencio, escucho pocas cosas como la respiración del perro… vaya, fiel amigo, constante, incondicional, preocupado por si sonrío o estoy triste, sencillamente está allí y a veces ni lo noto porque pienso que es normal pero no… aquí es cuando me doy cuenta que debo agradecer a quien puso este chicuelo en mi camino, porque era lo que yo quería, lo que necesitaba, una mascota que me entendiera y estuviese allí. No siempre vemos lo que tenemos a nuestro alrededor, pero más vale tarde que nunca ya que, de sólo pensar que no esté más conmigo me moriría de la tristeza más profunda que ser alguno pueda experimentar.
La noche es mi cómplice para escribir, para dejar que las cosas fluyan como debe ser, aclara los sentimientos, ordena los pensamientos; la noche es esa parte del día donde concluyes tu vida, te retiras a ver cómo te fue, qué hiciste, qué dejaste de hacer; es el momento perfecto para pensar, divagar, surcar un océano de ideas para grabar en un cielo aquéllas que puedas realizar, sentir, palpar.
La noche es la quietud de las palabras, inmersa en estos escritos que a diario hago, que no tienen lectores porque en su mayoría son para mí, para saciar esta sed de expresarme, de decir con palabras lo que en ocasiones mi voz calla, de conectarme a otro mundo, ese rincón especial donde ni el tiempo ni el espacio existen… sólo existo yo, existen otros como yo que andan por ahí dispersos, distraídos, buscando una musa que siempre han llevado consigo sólo que en ciertas ocasiones podemos hacer que dance para nosotros así como para los otros habitantes de este planeta celestial.
Mi estrella… la que se ve únicamente en la noche, está allí y es parte de una vía láctea que recuerda pequeños luceros que se amontonan cuando la oscuridad arropa con su denso manto mis sueños.
Profunda como el mar, refrescante como una brisa pasajera, la noche llega a su justo tiempo, brindando sosiego a las almas de quienes sufren por sus errores, de quienes piensan que no habrá un mañana que les proporcione un nuevo comienzo y aún no se han dado cuenta que justamente es eso, la noche es el final que abre paso a un nuevo comienzo, a un borrón y cuenta nueva, a ver lo que depara la vida de nuevo… eso que sólo ella te regala porque te lo ganas.
Una noche más en el calendario, un día que cierra nuevamente sus puertas a la espera de abrirlas nuevamente, contando las horas, los minutos, los segundos para recibir ese regalo que te has ganado.
Una noche de calor para quitar el frío del corazón de aquellas personas que dudan, que se cuestionan si está bien o no lo que hacen, que tienen miedo a dejarse llevar, que no están seguras si pueden o no perdonar.
Una noche de frío, no helado pero si que refresque, para apaciguar las rabietas que alguien sufrió por culpa nuestra, para dejar que la brisa se lleve eso que quema y las cenizas que no vuelvan, para refrescar los pensamientos que sobre calienta la cabeza, que nos impiden conciliar el sueño, dejarnos ser quienes queremos ser; para recordarnos que luego de un intenso calor, la suavidad del aire nos puede acariciar sutilmente y hacernos sentir tranquilos, porque es una caricia que recibimos de alguien en algún lugar de este inmenso universo paralelo donde escribimos.
Mi noche hoy es la fría, la que me refresca las emociones, me libera de pensamientos tontos dando cabida a aquéllos que son de alguna manera reales, llenos de momentos, imágenes, recuerdos, aromas, chistes, sonrisas, brillo, ilusiones. Justamente eso, momentos que vuelven para recordar quiénes somos, por qué seguimos aquí y lo distinto, opaco y lúgubre si no estuviésemos juntos, al pie del cañón, prestos a enfrentarnos a todo por el todo, inclusive a los momentos malos que podamos tener entre nosotros y es de esos que más nos aferramos porque permiten conocernos, saber nuestros defectos, las virtudes, debilidades, fortalezas.
Nos convertimos en un libro abierto, presto para que todos y nadie lo lea… es un libro mágico al que no todos tienen cabida, pues la llave para entrar en ella es un trébol muy particular, de tres hojas que en algunas ocasiones pareciera ser frágil, pero en definitiva no se deja caer por la ventisca, aguanta ahí como un roble; florece ante el invierno como algo único que recuerda que no hay adversidad que pueda destruirlo, porque cada hoja de este trébol quiere mantenerse allí, en pie, aferrada a la otra, feliz de hacerlo ya que se complementan y deja que a través de ellas pase la savia que da vida a sus sonrisas, ilusión a su mirada, color a su alma.
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