Rutina, rutina y más rutina

Hay momentos del día en que sencillamente me provoca mandar a todo y todos para el carajo! Entre la gente unsuckable que hay en la oficina, exceptuando a mi adorada gemela fantástica con la cual puedo pasar horas del día sin intercambiar una palabra pero con sentimientos muy parecidos que se unen de una manera poco habitual para crear la comunicación brillante que nos caracteriza.

Particularmente, hoy es uno de esos días en que, a pesar de sentirme mal, he venido a laborar a un lugar donde ya no me siento tan cómoda como antes; el fastidio me carcome sobre todo en las actividades diarias que se han convertido en una intolerable y aburrida rutina. Ya no hay novedad, no hay reto, sólo quedan caras largas de gente que no me aporta nada (insisto, con sus excepciones) y luego de estar aquí metida por 8 horas escuchando a varias personas quejarse sobre lo mismo, pues salgo con el ánimo por el piso con ganas de irme volando a la estratrosfera terrestre y no regresar en un buen tiempo.

Cosas que nos hacen caer en la rutina:
  • Hacer lo mismo todos los santos días, de forma sistemática.
  • No hacer nada todos los santos días.
  • Ver a la misma gente a diario y que algunos de ellos sean tan mal pegados que insisten en fastidiar los fines de semana (como si no bastara verlos durante la semana)
  • Las tareas del día a día que no te aportan nada.
  • Los chismosos que siempre quieren tener algo de qué hablar.
  • Conducta de jefes, superiores y afines cuando andan de mal humor porque se les escapan de las manos las cientoquienientas mil cosas que hay que hacer.
Si alguien tiene alguna otra sugerencia, be my guest.




Comentarios

Alea ha dicho que…
Tan, tan, tan cierto. Tan, tan, tan triste. La verdad es que lo peor que le puede pasar a un alma es caer en el círculo vicioso y viciado de la rutina. Sho, como sabés, me siento exactamente igual. Quiero hacer 7071836548725 cosas y el bendito trabajo no me lo permite (eternamente agradecida por tener al menos una fuente de ingresos), y no sólo eso, sino que el ambiente hace que me sienta deprimida y suicida. Pero gracias a las chispitas de luz que saltan desde el puesto de mi amiga sparklers logro sobrevivir a la odisea de la rutina. Luchemos contra ella, hagamos yoga, tomemos fotos, gritemos en medio de la calle, salgamos de la rutina!
Sparklers ha dicho que…
Si, si, si! gritemos en la calle!!!!! vamos a salir al balcón y gritemos lo primero que venga a nuestra boca - así sea un grito de puras vocales.
Tomemos fotos los sábados en nuestro curso de idiomas (el que más te guste), hagamos yoga mmmm no sé cuándo porque tengo clases en la tarde los sábados pero bueh, algo encontraremos!
Rasga, pinta, colorea, dibuja... mi querida pippërmint que siempre habrá algo que nos haga salir de este círculo vicioso llamado rutina.

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